En Enfermería Mental conocerás un poco más sobre enfermedades mentales comunes y otras de las que quizás nunca escuchaste hablar. Te invitamos a profundizar más en el tema a través de la información que proporcionamos. ¡Contamos contigo!
Se entiende por hipocondriasis, denominada como trastorno de ansiedad por enfermedad, aquel trastorno que tiene por características la presencia de un elevado nivel de miedo, preocupación y ansiedad ante la creencia de estar padeciendo una enfermedad.
Esta creencia proviene de la percepción de pequeñas alteraciones o sensaciones que se interpretan como signos inequívocos de trastornos graves.
El desarrollo de este trastorno depende de muchos factores, entre las causas más comunes se encuentran:
Histórico familiar: familias que presentan una preocupación excesiva por la salud y enfermedades.
Experiencias traumáticas relacionadas con la enfermedad o la muerte: haber padecido o sido testigo de una enfermedad grave.
Interpretación catastrófica de los síntomas.
Tendencia a la sugestión.
Tendencia a la ansiedad.
Beneficio secundario: pueden haber tenido experiencias en las que la enfermedad y la atención hayan sido asociadas, habiendo recibido atención por parte de sus seres queridos cuando se encontraban enfermos.
Los tratamientos que han demostrado
tener una mayor eficacia con la hipocondría son los tratamientos psicológicos
basados en procedimientos cognitivos-conductuales.
En estos tratamientos se explican
al paciente factores de origen y de mantenimiento de la hipocondría, se le
insiste en que deje de hacer visitas continuas al médico y que intente no
hablar repetidamente de sus dolores y síntomas. A las personas cercanas se les
invita a que no recompensen las quejas del paciente ofreciendo algún tipo de
beneficio o ganancia.
A continuación se presentan las
técnicas consideradas más efectivas:
Técnicas de reestructuración cognitiva. Conjunto
de técnicas que trabajan con los pensamientos, usando el diálogo y las pruebas
para validar los pensamientos. Se anima a cambiar el foco de atención, de las
enfermedades y sus consecuencias a las sensaciones saludables del propio
cuerpo. Se busca la instauración de nuevas creencias más realistas sobre la
salud y la enfermedad.
Técnicas de relajación. Al generar estas nuevas sensaciones
agradables y gratificantes, ayuda a reducir la ansiedad y a cambiar el foco de
atención hacia un pensamiento menos negativista.
Inundación imaginaria ante la posibilidad de
enfermedad grave o muerte. Intentar visualizar los pensamientos y presentimientos
negativos sobre la enfermedad y la muerte. Sirve para afrontar el miedo a la
muerte, el envejecimiento y el posible rechazo a los demás.
Exposición interoceptiva. Se pide al paciente
que se exponga a los síntomas y sensaciones temidas. De esta forma el sujeto
percibe que tiene un control sobre dicho síntoma.
Entrenamiento en técnicas de asertividad.
Mejorando la asertividad y la autoestima se desarrollan formas más efectivas de
conseguir los objetivos y deseos.
Análisis y resolución de áreas conflictivas de
la vida de la persona. Se tratan específicamente aspectos de la vida de la
persona que han quedado seriamente dañados como consecuencia de la enfermedad.
Medicación. En la hipocondría los medicamentos
tienen poca efectividad, excepto para regular la sintomatología ansiosa o
depresiva que suele acompañarla. En estos casos se utilizan ansiolíticos y/o
inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina.
Generalmente el trastorno es
crónico, a menos que se traten los factores psicológicos o los trastornos de
ansiedad y del estado de ánimo.
Este trastorno suele iniciarse al principio o a mediados de la adultez, y puede empeorar con la edad. Entre los principales factores de riesgo para el trastorno de ansiedad por enfermedad se pueden distinguir los siguientes:
El atravesar o hacer frente a un momento puntual de mayor estrés.
Riesgo de una enfermedad seria que termina no siéndolo.
Antecedentes de abuso sexual durante la infancia.
Una enfermedad seria durante la infancia o un padre con una enfermedad seria.
Características de la propia personalidad como, por ejemplo, la tendencia a preocuparse.
Uso excesivo de internet para consultas relacionadas con la salud.
Experiencias previas con efectos sensibilizadores como, por ejemplo, el conocimiento de errores médicos, familiares enfermos, padre hipocondríaco, etc; y factores de aprendizaje en relación al propio cuerpo, fundamentalmente costumbres sociales en la expresión emocional de la enfermedad y las reacciones a ella, capacidad amplificada para percibir las propias reacciones internas, y fallos en la forma de afrontar situaciones estresantes.
Formación de creencias erróneas sobre los síntomas, la salud y la enfermedad.
La presencia de un incidente crítico externo (muerte de un familiar, información sobre una enfermedad cuyos síntomas uno cree padecer) o interno (estado de ánimo negativo).
La folie à deux (locura de dos), es un extraño síndrome psiquiátrico en el cual un síntoma psicótico (habitualmente una paranoia o un delirio) se comparte con otra persona, es decir, dos o más personas perciben la realidad de un modo totalmente ilusorio. Clínicamente se denomina como un trastorno psicótico compartido, donde existe la presencia de un cuadro sintomático psiquiátrico prácticamente idéntico en dos personas muy cercanas. Incluso puede darse entre más de dos individuos, pasando a llamarse entonces “folie à trois” (locura de tres), “folie à quatre” (locura de cuatro), “folie à famille” (locura de familia) o incluso “folie à plusieurs” (locura de muchos).
Como comentábamos anteriormente, este síndrome significa “locura de dos”, y tiene su origen en Francia, donde se usó por primera vez para describir el caso del matrimonio de Margaret y Michael. Los psiquiatras no consiguieron saber cuál de los dos comenzó el ciclo de la psicosis, pero sí que ambos se sumergieron en un circuito de retroalimentación que reforzó los delirios del matrimonio.
A pesar de que no se conocen con claridad las posibles causas desencadenantes de este trastorno cabe destacar que, generalmente, las personas que lo sufren, suelen tener una estrecha relación y un nivel de aislamiento social significativo, por ello es frecuente que se de entre los miembros de un matrimonio, entre hermanos o entre padres e hijos. Además, una situación estresante también podría actuar como desencadenante.
Aunque son numerosos los casos que podemos encontrar, uno de los que más famoso y viral se hizo fue el de las hermanas gemelas Úrsula y Sabina Eriksson, en 2008, del cual hablaremos con más detalle posteriormente.
Los principales síntomas de este desorden son similares a los del trastorno por delirio. Algunas actitudes que se producen a consecuencia de este síndrome son:
Presencia de una idea o creencia fuertemente asentada.
El paciente guarda secreto si le preguntan sobre su delirio o sospecha de quien le pregunta.
El delirio ocupa gran parte del tiempo del paciente.
La idea o delirio del paciente es muy improbable.
Falta de humor o hipersensibilidad en todo lo referente a su delirio.
Reacción irritable o agresiva cuando se cuestiona su delirio.
Puede desarrollar actitudes y comportamientos extravagantes.
A día de hoy, el Síndrome de Folie Adeux sigue siendo el protagonistas de varios ensayos o estudios científicos con el fin de averiguar más acerca de su tratamiento.
El tratamiento que se conoce a día de ahora requiere psicoterapia profunda con el fin de ayudar al paciente a reconocer que tiene esta problemática; este síndrome, así como para tratar los problemas emocionales y relacionales que están presentes en este cuadro clínico.
El tratamiento farmacológico también es necesario para actuar de manera directa sobre los síntomas psicóticos. Por tanto, los antipsicóticos se utilizarán para estabilizar al paciente con delirios.
Muchas siguen siendo las preguntas sobre este raro trastorno y su tratamiento y no por su rareza deja de ser abordable en la clínica.
Folie à Trois: caso extraño de trastorno psicótico compartido
Este caso trata sobre tres hermanas
americanas que protagonizaron un caso de Folie à Trois. Ninguna de ellas había
sufrido abusos ni tenía una historia clínica caracterizada por trastornos
mentales. El trastorno emergió repentinamente cuando las tres estrecharon la
relación, ya que la mayor necesitaba ayuda para cuidar de sus hijos. Las otras
dos hermanas se mudaron a una casa cercana por lo que pasaban mucho tiempo
juntas.
Con el paso del tiempo, las tres
hermanas tenían fuertes creencias religiosas y la pequeña empezó a cuestionarse
cómo podía haber distintas interpretaciones de la biblia. En su delirio
compartido, ella era la elegida para poner orden a esta situación. Tras tres
días rezando, sin dormir, las hermanas creyeron que debía empezar su trabajo en
una casa que no era suya. Fueron a esa casa y pidieron a los dueños que les
dejaran entrar. Cuando fueron rechazadas, intentaron entrar a la fuerza. La
policía hizo acto de presencia, lo que provocó que las tres hermanas atacaran a
los agentes.
El caso de las hermanas Úrsula y Sabina Eriksson
Los sucesos ocurrieron en, cuando
Úrsula y Sabina Eriksson, dos hermanas gemelas estaban siendo detenidas por
intentar suicidarse cruzando la autopista. Tras increpar a los agentes y
paramédicos y acusarlos de querer robarles los órganos y de que no eran reales,
consiguieron escaparse y cruzar la autopista siendo impactadas por dos
vehículos.
Úrsula quedó seriamente herida tras
ser arrollada por un camión, mientras que Sabina, tras ser atropellada por un
coche se recuperó a los pocos días. Tras pasar una noche en el calabozo por
intentar agredir a los agentes, continuo con sus delirios. El mismo día de
salir a la calle asesinó a un hombre y volvió a intentar suicidarse. Fue
condenada a cinco años de cárcel.
A continuación se encuentra el vídeo
del altercado de las gemelas con la policía, en el que se puede observar sus
delirios psicóticos.