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martes, 17 de noviembre de 2020

Depresión: Tratamiento

 Tratamiento

El primer paso ante un paciente con depresión para obtener el tratamiento adecuado es consultar con un proveedor de atención médica o un profesional de la salud mental (psiquiatra, psicólogo), quien le podrá realizar un examen, una entrevista y pruebas de laboratorio para descartar otros problemas de salud que cursan con los mismos síntomas que la depresión. Una vez diagnosticada, esta se puede tratar con medicamentos, psicoterapia o una combinación de ambos. Si estos tratamientos no disminuyen los síntomas, otra opción que se puede considerar es la terapia de estimulación cerebral.  

Por un lado, en cuanto al tratamiento farmacológico, es decir, los medicamentos, se encuentran disponibles muchos tipos de antidepresivos, entre los que distinguimos:
  • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Más seguros y suelen causar menos efectos secundarios molestos. Algunos ejemplos son: el citalopram (Celexa), el escitalopram (Lexapro), la fluoxetina (Prozac), la paroxetina (Paxil, Pexeva), la sertralina (Zoloft) y la vilazodona (Viibryd).
  • Inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina. Algunos ejemplos son: la duloxetina (Cymbalta), la venlafaxina (Effexor XR), la desvenlafaxina (Pristiq, Khedezla) y el levomilnacipran (Fetzima).
  • Antidepresivos atípicos. No se ajustan exactamente a ninguna de las otras categorías. Algunos ejemplos son: el bupropión (Wellbutrin XL, Wellbutrin SR, Aplenzin y Forfivo XL), la mirtazapina (Remeron), la nefazodona, la trazodona y la vortioxetina (Trintellix).
  • Antidepresivos tricíclicos. Pueden ser muy efectivos, pero suelen causar efectos secundarios más graves. Debido a esto último, no se suelen recetar, a menos que hayas probado primero un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina y no hayas experimentado mejoras. Algunos ejemplos: la imipramina (Tofranil), la nortriptilina (Pamelor), la amitriptilina, la doxepina, la trimipramina (Surmontil), la desipramina (Norpramin) y la protriptilina (Vivactil).
  • Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO). Suelen recetarse cuando otros medicamentos no funcionan, ya que pueden provocar efectos secundarios graves. Su uso requiere seguir una dieta estricta, ya que la interacción con algunos alimentos (ciertos quesos, pepinillos y vinos) y con algunos medicamentos y suplementos de hierbas, puede ser peligrosa (o, incluso, mortal). No se pueden combinar con los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Algunos ejemplos son: la tranilcipromina (Parnate), la fenelzina (Nardil) y la isocarboxazida (Marplan).
  • Otros medicamentos. Algunos ejemplos como: un estabilizador del ánimo o un antipsicótico, así como un medicamento estimulante o contra la ansiedad.
Por otro lado, en relación al tratamiento psicológico distinguimos la psicoterapia, también conocida como “terapia de conversación” o “terapia psicológica”. Esta última es una técnica que consiste en una conversación con un profesional de salud mental acerca de la enfermedad y de los problemas relacionados. Hay diferentes tipos de psicoterapias, entre los que se encuentran la terapia cognitiva conductual o la terapia interpersonal.

Además, al principio de esta entrada hacíamos referencia a otra posible opción, la terapia de estimulación cerebral o terapia electroconvulsiva, que se utiliza cuando el paciente no puede tomar medicación o no mejora con ella; cuando el riesgo de cometer el suicidio es alto o si existe debilitamiento por otra enfermedad física. Esta última consiste en provocar una crisis comicial generalizada mediante una estimulación eléctrica del sistema nervioso central. No tiene contraindicaciones absolutas, aunque sí situaciones de riesgo relativo. Además, los efectos secundarios pueden ser inmediatos.

Bibliografía: 

lunes, 16 de noviembre de 2020

Bulimia: Tratamiento

 Tratamiento

En el tratamiento de la bulimia el primer paso es la evaluación psiquiátrica de la paciente. Tras esto último, dos posibles soluciones: tratamiento farmacológico y psicoterapéutico; aunque lo ideal y más efectivo es la combinación de ambos.

Los principales objetivos que se buscan cumplir con el tratamiento son:
  • Desaparición de atracones y conductas purgativas.
  • Desarrollo de unas pautas de alimentación normalizadas.
  • Modificación de las actitudes/ideas disfuncionales respecto a peso/imagen corporal.
  • Desaparición de la sintomatología asociada (comentada anteriormente).
  • Aprendizaje de pautas para crear y mantener relaciones sociales estables. 
  • Prevención de recaídas. 
Por un lado, el tratamiento farmacológico permite mejorar los episodios de atracones, la impulsividad y las conductas de purga. Además, los fármacos permiten que, por otro lado, la psicoterapia pueda realizarse y sea eficaz. Esta última consiste en la enseñanza y facilitación a las pacientes de herramientas que les permitan controlar sentimientos como la impulsividad, la inestabilidad emocional,.. con el fin de lograr así que la paciente gane capacidad de autocontrol, sea quien de desarrollar habilidades emocionales que le permitan gestionar sus propias emociones de manera eficaz y focalice su tiempo y energías en construir. Todo ello permitirá de forma conjunta mejorar su autoestima y sus relaciones interpersonales.

A pesar de que no lo hemos comentado al inicio de la entrada, cabe destacar que otra importante parte del tratamiento debe centrarse en el abordaje nutricional, campo en donde destacan las figuras de diversos profesionales, como es el caso de endocrinólogos y nutricionistas. Su trabajo consiste fundamentalmente en conseguir instaurar hábitos de vida y de autocuidado saludables.

Bibliografía: 

viernes, 13 de noviembre de 2020

Trastorno obsesivo compulsivo: Tratamiento

 Tratamiento

Para esta enfermedad existen 3 tratamientos, siendo los dos primeros los más comunes: 

  • Tratamiento psicológico: Es el tratamiento más eficaz y se  denomina exposición con prevención de respuesta. Esto consiste en enseñar a la persona a afrontar el malestar, la ansiedad provocadas por las obsesiones y aprender a dejar de hacer las compulsiones. Esta "exposición con prevención de respuesta" es un tipo de tratamiento psicológico que se llama terapia cognitivo conductual y que se realiza gracias a un profesional especializado en este tipo de tratamiento. También existen otros tipos de tratamientos psicológicos, que se centran más en apoyar a la persona, o incluso a buscar la causa del trastorno, pero se ha comprobado que estos tratamientos psicológicos no son tan útiles en la mayoría de personas con TOC.
  • Tratamiento farmacológico: Los fármacos más utilizados para lidiar el TOC son los antidepresivos, (concretamente los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina) . Estos fármacos  se asocian al tratamiento de la depresión, pero son eficaces en muchos trastornos mentales, como el TOC, y siendo la dosis empleada con esta enfermedad mayor que la que se emplea en personas diagnosticadas con depresión.
  • Tratamiento quirúrgico. Este tratamiento es empleado cuando se comprueba que ninguno de los otros tratamientos no funcionan; por lo que suele ser un tratamiento poco utilizado. Este, como bien indica su nombre consistirá en una cirugía; concretamente una operación cerebral. 

A pesar de la gravedad de la enfermedad y de la discapacidad generada; se sabe que solo un 35/45% de las personas diagnosticadas con TOC buscan un tratamiento, y que solo un 10% busca un tratamiento basado en la evidencia. 

Bibliografía: