Tratamiento
Esta enfermedad requiere un tratamiento de por vida, incluso si los síntomas desaparecen. Tanto el tratamiento con medicamentos como la terapia psicosocial puede ayudar a controlar la enfermedad. Por lo general, un psiquiatra con experiencia en esquizofrenia guía el tratamiento. El equipo de tratamiento se completa con un psicólogo, un asistente social, personal de enfermería psiquiátrica y, posiblemente, un encargado del caso para coordinar la atención.
Medicamentos
La base del tratamiento de la esquizofrenia son los medicamentos, pero deberán pasar varias semanas hasta observar la mejora de los síntomas. El psiquiatra es quien controla, receta y combina diferentes medicamentos y dosis con el fin de lograr el resultado deseado.
Los medicamentos que se recetan con más frecuencia son los antipsicóticos y su objetivo es; con la dosis más baja posible, controlar los síntomas al actuar sobre la dopamina, un neurotransmisor cerebral. Existen tanto los antipsicóticos de primera o de segunda generación.
Los de primera generación tienen efectos secundarios frecuentes y potencialmente significativos, entre ellos, la posibilidad de desarrollar un trastorno del movimiento (discinesia tardía), que puede o no ser reversible; mientras que los de segunda generación son generalmente preferidos porque presentan un menor riesgo de efectos secundarios graves que los antipsicóticos de primera generación.
Algunos antipsicóticos pueden administrarse por inyección intramuscular o subcutánea y pueden ser una opción si alguien prefiere tomar menos pastillas.
Otros medicamentos, muy utilizados son los antidepresivos y los ansiolíticos, los cuales pueden resultar útiles.
Es posible que las personas que sufren de esquizofrenia se nieguen a medicarse para tratar esta enfermedad, ya que estos pueden provocar efectos secundarios graves. La voluntad de cooperar con el tratamiento puede incidir en el medicamento que se receta. Por ejemplo, alguien que se resiste a tomar medicamentos constantemente quizás necesite inyecciones en lugar de comprimidos. Es por esto que es importante informarse de los posibles efectos secundarios y psicosociales que los medicamentos pueden desarrollar en el paciente.