¿Cómo se diagnostica?
El
primer paso es hablar con un profesional de salud sobre sus síntomas. El
profesional le examinará y si llega a la conclusión de que es un problema
mental, puede derivarlo a un especialista en este ámbito para evaluarlo y/o
tratarlo.
A
veces este trastorno es difícil de diagnosticar debido a que sus síntomas son
parecidos a los de otras enfermedades mentales. No obstante, también es posible
padecer a la vez TOC y otro trastorno mental.
No
todos los que tienen obsesiones o compulsiones tienen TOC, sus síntomas se
consideran TOC cuando:
- No puede
controlar los pensamientos o comportamientos, aun sabiendo que estos son
excesivos
- Dedica al menos 1
hora al día a estos comportamientos o pensamientos
- No disfruta
llevando a cabo estas conductas, pero le ayudan a combatir brevemente la
ansiedad que le causan sus pensamientos
- Tienen problemas
en su vida diaria debido a estos comportamientos o pensamientos
Factores de riesgo
Hay
ciertos factores de riesgo de padecer o desarrollar el trastorno obsesivo
compulsivo, como por ejemplo:
- Antecedentes de
familiares de primer grado (padre, hermano o hijo) del propio trastorno
- Acontecimientos
estresantes o traumáticos que desencadenen pensamientos intrusivos, los
rituales o la angustia característica del trastorno
- Otros trastornos
de salud mental como la ansiedad, depresión, abuso de sustancias o los trastornos
de tic.
- Traumas
infantiles como el abuso, aunque aún se necesita más investigación acerca de la
relación entre ambos
- Estructura y
funcionamiento del cerebro. Aunque no hay suficientes, algunos estudios revelan
diferencias en ciertas partes del cerebro en personas con TOC.
En
algunos niños se puede desarrollar algunos síntomas o TOC después de una
infección estreptocócica, lo que se conoce como trastornos neuropsiquiátricos
autoinmunes pediátricos asociados al estreptococo.